Series, series, series

FICHA

Exposición audiovisual y gráfica
Año: 2019
Artista: Ramon Balcells
Comisaria: Mariona Ibáñez
Hoja de sala: Octavi Aballí
Montaje: Ferran Balcells, Albert Balcells

PIEZAS

Una serie – Videoinstalación. Digital. Blanco y negro. Castellano.
10TOP10 – Pieza gráfica
Series que hay que ver – Pieza colectiva

EXHIBICIONES

2019: Galeria La Puntual, Sant Cugat del Vallès

HOJA DE SALA

Nada más entrar en La Puntual, una cartela al pie de un libro indica: “solo mirar”, pero un vistazo general a la sala nos lleva a pensar que hay poco para ver o mirar… y sí en cambio algo por leer. El libro en cuestión se titula 1001 series de TV que hay que ver antes de morir. Existen también 1001 discos que debemos escuchar, 1001 libros que hay que leer, 1001 videojuegos a los que hay que jugar y 1001 películas o 1001 pinturas que hay que ver. Y todo ello, como no podría ser de otro modo, antes de morir, así que para cumplir esos cometidos lo mejor será hacerse también con un ejemplar de los 1001 platos que hay que probar antes de morir.

En Series, series, series, Ramon Balcells altera los códigos establecidos entorno a la producción, difusión y consumo de series para hacernos pensar algo más. Según sus propias palabras, “las series son un fenómeno que va más allá del entretenimiento: fenómeno cultural que no podemos dejar de inscribir en la revolución digital, y que en su punto álgido recoge la herencia de la novela del s.XIX, al punto de desbancar al cine narrativo; fenómeno político, en tanto que alimenta el consumo en serie, desenfrenado, y parte de una producción y distribución a gran escala, globalizada; y fenómeno social y popular que se sitúa frente a la soledad, la pereza, la gestión del tiempo libre o del consumo. Las series como respuesta lógica. Como espejo del presente”, concluye.

Exposición planteada íntegramente en blanco y negro, como la letra impresa sobre la página blanca o como el subtítulo pululante al pie de la pantalla. Mientras la primera presenta un carácter definitivo, la inestabilidad temblorosa de la segunda parece estar siempre a punto de ser modificada, corregida, como apunta Sergio Chejfec en Últimas noticias de la escritura. Mientras la letra impresa sedimenta en nuestra memoria, al texto en la pantalla le amenaza el olvido.

10TOP10 deconstruye y expande algunos de los títulos contenidos en 1001 series de TV que hay que ver antes de morir. Categorizadas como largas o cortas, buenas o malas, de chicas o de hombres, las series aparecen agrupadas de tal manera que los géneros, las temáticas, las fechas de producción o la presunta calidad de unas u otras no juegan en realidad ningún papel relevante. Cada lista funciona como una pequeña torre de Babel, pero si en el relato bíblico las diferentes lenguas aparecieron para sembrar el caos e interrumpir su construcción, aquí la torre se ha completado ya, y se sustenta sobre unos cimientos donde se cruzan diferentes idiomas. Si ascendemos a la cima, el panorama que contemplamos está configurado por un universo de pantallas: del televisor al portátil, a la tablet, al móvil…

Como contraposición a 10TOP10, Balcells propone en Series que hay que ver un tramo de pared para que el espectador abandone su rol pasivo y active el espacio, rotulador en mano. Con esta pieza de factura colectiva, cuyo título se desprende del libro que abre la exposición, se cierra nuestro paso por la primera sala. Un recorrido que, de nuevo en palabras de Balcells, nos recuerda que “solo subvirtiendo podemos abrir un nuevo espacio de reflexión, que cada uno puede llevar a su terreno. Observar desde otro punto de vista un fenómeno instaurado, ponerlo en duda, remirarlo, replanteárselo. Ser el espectador activo que no somos delante de la pantalla”.

En la segunda sala se nos invita a ver Una serie. No anticiparé aquí su contenido, pero “estoy dentro del margen y me quedan dos minutos”. Peio Aguirre, a propósito de la versión de Fahrenheit 451 filmada por François Truffaut en 1966, ha comentado cómo “otro aspecto de interés está en el zoom in hacia unas antenas de televisión, pues en la película ese futuro opresivo ha abandonado la cultura libresca por el flujo continuo de imágenes (en lo que es una crítica a los mass media anticipadora y actual)”. Una serie, como las restantes piezas de la exposición de Balcells, utiliza el zoom para acercarnos a la lectura, sin lugar a dudas la actividad más amenazada entre los “seriéfilos infatigables” o los “adictos de la pequeña pantalla”, público objetivo al que se dirige, según reza su publicidad, un libro como 1001 series de TV que hay que ver antes de morir.